"La imagen de Uruguay mejora por lo que hace el país y también por contraste con la Argentina, país al que el mundo ve cada vez peor", según un alta fuente de la diplomacia oriental, luego de una reunión con los principales embajadores del país.
El encuentro, en el que se analizó la comparación entre Uruguay y la Argentina, fue la II Reunión de Alto Nivel sobre la Crisis, que se realizó en el Prado montevideano, a fines de la semana pasada. Participaron los embajadores acreditados en Alemania, la Argentina, Brasil, Chile, China, España, Estados Unidos, Francia, México, Reino Unido, Rusia, la Unión Europea, la Organización Mundial de Comercio (OMC) y Aladi; así como los ministros uruguayos de Economía, Turismo, Industria y Energía, Ganadería y Agricultura, Planeamiento y Presupuesto y Relaciones Exteriores.
Allí se indicaba que "diplomáticos uruguayos de los destinos más influyentes coincidieron en que los cortocircuitos con la Argentina no son exclusivos de Uruguay por la instalación de Botnia en Fray Bentos, y, en contrapartida, destacaron la buena imagen que tiene Uruguay entre las principales potencias del mundo".
Explicaron que esas apreciaciones surgieron cuando se analizaba el tema de la captación de inversiones. Uno de los embajadores, con destino en Europa, contó a sus colegas que generalmente recibe elogios para Uruguay y críticas para la Argentina. "La referencia no la hacemos nosotros: las hacen los gobernantes europeos, que cada vez tienen peor imagen del gobierno argentino", afirmó uno de los diplomáticos.
En medio de expresiones coincidentes, el embajador en Chile, Carlos Pita, exhibió un ejemplar de El Mercurio como un ejemplo elocuente de cómo son vistos ambos países en el exterior. El diario presentaba una nota sobre la inversión de la Celulosa Arauco para asociarse con la empresa sueco-finlandesa Stora Enso y comprar el negocio de Ence en Uruguay. Otro artículo informaba sobre el bloqueo de un sindicato de camioneros en el acceso a La Papelera del Plata, compañía de capitales chilenos. Allí se decía que la protesta argentina, capitaneada por el hijo del sindicalista Hugo Moyano, cercano a los Kirchner, ponía en riesgo la continuidad de la empresa. "Nada más gráfico", dijo el embajador y ex diputado mientras mostraba las páginas del matutino chileno, según participantes del encuentro.
